Infórmate sobre las áreas de estudio, perfeccionamiento y campo laboral de la fonoaudiología infanto-juvenil en Chile y el mundo. Estudiantes de Fonoaudiología 2010. Universidad de Chile.
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miércoles, 30 de junio de 2010

Trastornos del Lenguaje más comunes en niños


Trastorno Específico del Lenguaje


Anormal adquisición del lenguaje, a nivel comprensivo, expresivo o ambos. El problema puede afectar a uno, varios o a todos los niveles del lenguaje (fonológico, semántico, morfosintáctico, pragmático) y no está justificado por déficit auditivo, cognitivo, daño cerebral o trastorno emocional.




 Disfasia


Es un trastorno severo de la adquisición del lenguaje, que se afecta la expresión y la comprensión del lenguaje.


En el aspecto expresivo se observan alteraciones fonológicas, morfosintácticas, semánticas y en el discurso.


En el aspecto comprensivo presenta déficit de severo a muy severo, afectando también la comprensión no verbal.


En el aspecto cognitivo predomina un déficit del procesamiento secuencial, déficit en la construcción de imagen mental, entre otros.


En el aspecto perceptivo se observa déficit en la discriminación de estímulos auditivos, déficit perceptivo en la frecuencia conversacional entre otras dificultades.


El aspecto psicomotor también está afectado, se observa menor coordinación motora, dificultades en la lateralización, etc.


En el aspecto conductual se podrían ver hiperactividad, desordenes emocionales, déficit atencional.


En el aspecto neurológico no hay una lesión en concreto, pero se cree que podría existir algún daño en la etapa pre y perinatal en estructuras cerebrales subcorticales.


Estos niños suelen tener problemas de procesamiento del lenguaje o de abstracción de la información significativa para el almacenamiento y recuperación por la memoria a corto plazo.

Trastorno Específico del Lenguaje (TEL)

     El trastorno específico del lenguaje se considera como una patología evolutiva que se ha denominado por exclusión (Bishop, 1992), por lo que se eliminaron como factores causales los procedentes del daño cerebral, el retraso mental, de las limitaciones perceptivas y motoras, y de las condiciones socio ambientales negativas.


Estos trastornos afectan al 7,4% de los niños en edad escolar (Leonard, 1978). Aunque no existe una homogeneidad dentro de los síntomas que permita considerar al TEL como un conjunto bien delimitado de formas lingüísticas reconocibles. Esto implica una variabilidad en la sintomatología desde trastornos fonológicos hasta la ausencia del lenguaje y notables dificultades de comprensión.


En la actualidad algunos autores a partir de los datos acumulados, ponen en de manifiesto la distinción clínica entre los trastornos específicos expresivos y mixtos sería la mejor forma de describirlos (Evans Viele y Kass, 1997). Sin embargo, las investigaciones actuales no hacen diferencia de los subgrupos de TEL; y si lo hacen, solo se reduce a “expresivos” y “mixtos” o “comprensivo expresivos”. Más tarde se han diferenciado estas formas clínicas a través de los efectos repercusivos en el lenguaje, fundamentados en la gravedad o en el rango etario. Dentro de este contexto como aparecen las primeras clasificaciones.


Criterios de clasificación basados en la afectación


Ingram (1972, 1975) establece un criterio de clasificación basado en la gravedad del lenguaje: producción y comprensión. Perelló, Gruixá, Leal y Vendrell (1978) proponen otro criterio de clasificación en el que describen cuatro categorías:


Retardo simple del habla: se caracteriza en la ausencia de habla antes de los 18 meses de vida, reducción de los parámetros lingüísticos y por la incapacidad de atenerse a un tema definido. Puede mejorar con tratamiento.


Retardo puro del habla: se refiere al retraso puramente fonético.


Retardo simple del lenguaje: se centra en la homogeneidad de las dimensiones del lenguaje.


Disfasia: inicio tardío del habla con dificultad práxica y espaciales asociadas. Con audición normal.


Diferencias entre retraso lingüístico y disfasia


Además de las categorías antes dichas proponen la distinción entre los retrasos y la disfasia basándose en la ausencia de factores etiológicos distintos, o por compartir la definición por exclusión (Perelló y cols, 1978). Ambos trastornos se diferencian cualitativamente en las siguientes categorías:


Retraso del lenguaje: desfase cronológico en el desarrollo, considera el respeto de las etapas de adquisición y desarrollo. No afecta a la comprensión o la afecta de modo leve. Los sujetos afectados responden a una intervención positivamente y frecuentan mejoría.


Disfasia: trastorno en el mecanismo de la adquisición del lenguaje, se caracteriza por un inicio tardío, el que se asocia a un lenguaje anómalo. Aquí se ve un compromiso leve o grave de la comprensión con lentitud evolutiva. No responden con facilidad a las terapias.


Otra clasificación entregada bajo la perspectiva de los trastornos evolutivos divide estos en categorías que se basan en el compromiso del habla y del lenguaje tanto en retrasos como en la misma disfasia (Behares y Elizaicín, 1981).


Los retrasos se dividen en lingüísticos y referentes a la palabra.


En el caso de las disfasias, estas se dividen en expresivas (imposibilidad para codificar y producir un mensaje) y receptivas (donde no hay respuestas a estímulos no verbales).

Según el DSM-IV, en lo que se refiere al lenguaje, sus trastornos son clasificados en dos grandes grupos:



- Trastorno del lenguaje expresivo:


Se manifiesta clínicamente por un vocabulario limitado, errores en los tiempos verbales, dificultades en la memorización de palabras o dificultades en la producción de enunciados de longitud propias para el nivel del sujeto.


- Trastorno mixto del lenguaje receptivo-expresivo:


Las manifestaciones clínicas son similares a las del trastorno anteriormente mencionado, a las que hay que añadir dificultades para comprender palabras, frases o tipos específicos de palabras. Se pueden asociar también a este trastorno las dificultades que acompañan al trastorno del lenguaje expresivo.


Lo criterios usados para diagnosticar el TEL son; tomar en cuenta la discrepancia entre los resultados obtenidos por el niño examinado y la media de la población normal. Sin embargo no se considera esta discrepancia entre resultados de tests de lenguaje y de tests de inteligencia no verbal, debido a la constatación de su inestabilidad (Cole, Schwartz, Notari, Dale y Mills, 1995).


Algo importante de recordar es que los niños con TEL van obteniendo peores resultados en los tests de inteligencia no verbal conforme pasa el tiempo, a causa del deficiente papel del lenguaje como mediador cognitivo.


Bueno, existen muchos autores han desarrollado diferentes tipos de clasificaciones:


Por ejemplo las autoras Korkman y Häkkinen-Rihu (1994), seleccionaron una gran cantidad de pruebas de lenguaje y las clasificaciones resultantes fueron:


-Subtipo global; subtipo específico dispráxico; subtipo específico de comprensión y subtipo específico disnómico.


Existe otro tipo de clasificación que es según Rapin y Allen, que es la más utilizada hasta el día de hoy, clasifica los trastornos de la siguiente forma:


• Trastornos de la vertiente expresiva:


-Trastorno de la programación fonológica.


- Dispraxia verbal.


• Trastornos de comprensión y expresión:


-Trastorno fonológico-sintáctico.


- Agnosia auditivo-verbal




• Trastornos del proceso central de tratamiento y de la formulación:


-Trastorno léxico-sintáctico.


- Trastorno semántico-pragmático.






Y para finalizar, las clasificaciones según Conti-Ramsden (2000) :


• Trastorno expresivo del lenguaje:


• Subgrupo expresivo con implicación de la semántica y de la sintaxis.


• Trastorno expresivo-receptivo del lenguaje.


• Subgrupo fonológico-sintáctico.


• Subgrupo trastorno gramatical del lenguaje.


• Trastorno complejo del lenguaje.


• Subgrupo trastorno pragmático “puro” del lenguaje.


• Subgrupo trastorno pragmático “plus” del lenguaje.




domingo, 27 de junio de 2010

La conciencia fonológica en niños con Trastorno Específico del Lenguaje

El trastorno específico del lenguaje (TEL) es un problema de la comunicación oral muy frecuente en la población infantil. Este trastorno se define como una “disfunción específica o fracaso en el desarrollo normal de la expresión y/o comprensión del lenguaje, en ausencia de otras discapacidades que podrían considerarse como posibles causas, como déficit auditivo, deficiencia mental o trastorno psicótico” (Bishop, 1992). Los niños con TEL pueden presentar dificultades a nivel semántico, morfosintáctico, pragmático y fonológico, siendo este último el más frecuente y que se expresa básicamente en problemas con la elección de los fonemas constituyentes de una palabra, así como su colocación en secuencia. Además, los efectos del trastorno fonológico se pueden manifestar, por ejemplo, con un déficit en la conciencia fonológica en cuanto al inicio de la adquisición de la lecto escritura por parte del niño. Por lo tanto, las dificultades que pueden presentar los niños con TEL en la adquisición de la lecto escritura pueden explicarse postulando que existiría una relación directa entre las dificultades fonológicas en el lenguaje oral y el desarrollo de la conciencia fonológica.





¿Qué es conciencia fonológica?


Es un tipo de conocimiento metalingüístico o habilidad para centrar la atención sobre el lenguaje y reflexionar sobre su naturaleza, estructura y funciones. Apunta a la habilidad para identificar y manipular explícitamente las unidades fonológicas de la palabra hablada. Esta conciencia fonológica se basa en dos unidades: sílaba y fonema, esta última tiende a ser más difícil de asociar por los niños, ya que, a diferencia de la sílaba, el fonema no es producido naturalmente en forma aislada, lo que hace que para los infantes sea más arduo ser conscientes de su existencia.






¿Cómo sería la conciencia fonológica en niños con TEL?


Ante la premisa que señala que la conciencia fonológica es el conocimiento explícito y consciente del nivel fonológico que ya se maneja explícitamente, un niño con dificultades fonológicas en el lenguaje oral puede presentar problemas en el desarrollo de habilidades metafonológicas. Se plantea que el déficit de la conciencia fonológica podría ser un aspecto nuclear en los TEL. Por consiguiente, estos niños pueden verse perjudicados permanentemente, por ejemplo, en su rendimiento escolar en relación a sus compañeros sin TEL. Ortografía, deletreo, conciencia fonológica, conocimiento de sílabas y fonemas son algunos de los aspectos que tienen la posibilidad de verse notablemente mermados en niños con TEL.

                                Imagen recuperada de esta dirección.




¿Cómo se evalúa la conciencia fonológica?


Hay diversos puntos de vista y diferencias en cuanto a la evaluación de la conciencia fonológica, sin embargo, en términos generales deben considerarse los siguientes factores:

• La unidad fonológica de la palabra que se pretende evaluar: rima, sílaba o fonema.


• Las operaciones cognitivas implicadas, referidas principalmente a las de análisis (segmentación de las palabras en las distintas unidades fonológicas –fonemas, sílabas-) y síntesis (requiere la producción oral de una sílaba o palabra uniendo sus componentes que han sido escuchados en forma separada).


• La complejidad de las tareas, que pueden ser simples o complejas. Las tareas simples se relacionan con: reconocimiento de rimas, contar, identificar silabas y fonemas, etc. Mientras que las complejas se vinculan con: invertir, suprimir o agregar silabas y fonemas, entre otras.

La falta de conocimiento acerca del desarrollo de la conciencia fonológica en niños con TEL entorpece la posibilidad de generar programas de estimulación específicos, cuyos objetivos sean mejorar el rendimiento fonológico y preparar a los niños para el aprendizaje de la lecto-escritura.






¿Cómo estimular la conciencia fonológica en niños con TEL?

Se plantea que el niño con trastorno fonológico posee problemas de percepción (identificación y discriminación auditiva), organización y estructuración (prácticas no verbales y verbales aisladas o en secuencias).
Las implicancias prácticas de estimular el conocimiento fonológico en el niño con TEL son el desarrollo de la capacidad de reflexión sobre las palabras y la toma de conciencia de que ellas están compuestas por sonidos manipulables.                                              Imagen extraída de aquí    


Para estimular las habilidades metafonológicas se debe determinar lo siguiente:


• Unidad fonológica que se quiere trabajar.


• Tipo de tarea que el niño debe realizar


• Posición de la sílaba o el fonema dentro de la palabra


• Características del segmento






Esta estimulación, además, posee dos fases: una primera que tiene por objetivo la adquisición de la conciencia fonológica por parte del niño y una segunda fase en la cual el niño aplique su conocimiento con el fin de consolidarlo, alterarlo o repararlo.
 En resumen, los niños con TEL pueden presentar problemas en la conciencia fonológica, desafiando a la clínica a buscar nuevas formas de evaluación para ellos. Esta situación es la causa principal de la creación de programas de estimulación temprana que abarquen íntegramente el trastorno fonológico, lo cual permitiría superar el déficit fonológico del lenguaje oral, asimismo con el aprendizaje de la lecto escritura.






Referencias

Bishop, DVM. The biological basis of specific language impairment. En C. Fletcher y D. Hall (Eds.) Specific speech and language disorders in children. Londres, 1992; AFASIC-Whurr, 2-17.

De Barbieri Z. Conciencia Fonológica en niños con trastorno específico del lenguaje. Revista Chilena de Fonoaudiología (Chile). 2002; Volumen III (3) N°1: 39 – 47.